La Autonomía de las mujeres es un proceso que se desarrolla en la convicción y acción personal de cada mujer.

Queridas amigas inquietas, buscadoras y/o constructoras de otras opciones para la mujer: Cuando hablar de derechos de la mujer en otras épocas era una verdadera insolencia y en ciertos ambientes casi un delito contra las culturas patriarcales, existieron mujeres valientes y dispuestas para enfrentar el rechazo y la condena de las que fueron víctimas. Fue el camino con el que contaron en esos momentos, no me atrevo a juzgar su proceder, seguro cansadas y al límite de vivir y presenciar injusticias contra ellas mismas u otras mujeres hizo que “algo” dentro de ellas se revelara y comenzaran su acción. Por ellas primordialmente y por algunas politicas de estado que se han ido incorporando lentamente podemos decir que hoy en día son muchos los espacios que se han ganado para la mujer en los diversos campos de su proyección humana; sin embargo parecería que muchas de nosotras lleváramos puestas esas mantas sobre la cabeza que cubren nuestro rostro como sucede en los países árabes, donde los derechos de las mujeres están casi limitados a respirar y procrear, estamos tan aculturizadas con nuestros viejos patrones patriarcales, machistas o de relación de género o como cada quien le quiera llamar que pese a que ya está abierta la reja, todavía permanecemos allí adentro encarceladas con nuestros “lealtades”, M.Lagarde pág.45 .

 

La metáfora puede sentirse dura, y es verdad que el dolor que experimentan las mujeres de cualquier lugar del mundo es igualmente inadmisible, nosotras a las de occidente solo nos basta actuar, salir del espacio de confort que nos brinda la dependencia y ser consecuentes con lo que nos dicta el corazón.

 

Este reto que tenemos actualmente no es un problema de hombres, créanme ellos lo entienden y se duelen, muchos quisieran que fuera diferente. Este reto es personal. Muchas de nosotras continuamos alienadas al paradigma inútil de ser mujeres “buenas”, entendido el término según lo visualiza la feminista M.Lagarde. Es tan bondadoso el paradigma con nosotras que hemos terminado sintiéndonos “buenas” por renunciar, por sacrificarnos, por callar, por conspirar en contra de las mujeres “malas”, por perdonar y perdonar sin sentido y sin responsabilidad los atropellos cometidos contra nosotras, por tantas lágrimas derramadas en secreto para hacer creer al mundo que las cosas marchan como debieran. Ese estado de seudo-bienestar es el que tenemos que combatir y reflexionar cada día de nuestras vidas y pensar si en verdad eso es lo que queremos para nuestra vida, ser columna cismo-resistente en la casa, en el trabajo, en la comunidad, no aporta ganancias a nadie; vivir así equivale a vivir a medias y con una sensación de estar sintiendo que la vida te debe compensar en algún momento, y que si no es aquí será en el cielo. Estoy segura que Dios no quiere una vida de esas para nosotras. Despertemos. Con mi cariño, mujer saliendo de la jaula me despido hasta pronto.

 

María Esther Revelo M.                                

Desde Bogotá, Colombia, Suramérica.

 

 

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Nancy Olaya Monsalve (sábado, 08 enero 2011)

    Hola María Esther, "Mujer saliendo de la Jaula". Que lindo nombre para quien efectivamente experimenta en su vida despertares!!!

    Me llegó hondo eso de la conspiración contra nosotras mismas y contra las demás!!! Vaya!!! Divide y vencerás... esto ha funcionado muy bien en el patriarcado... Llegó el momento de decir basta.

    Ser lo que somos, aún incluso colocándonos en situaciones de vulnerabilidad, es algo que no nos debe hacer retroceder. Por experiencia he vivido momentos de señalamiento, persecución y prejuicio hacia lo que soy, creo, hago... pero, ha sido más la ganancia que la pérdida, aunque no niego que es doloroso... Ánimo, amiga y compañera de ideas y proyectos.

  • #2

    Teresa del Pilar (sábado, 08 enero 2011 18:30)

    Hola María Ester.

    Me parece muy cierto lo que dices sobre las mujeres “buenas” y las mujeres “malas”. Malas, desde el paradigma patriarcal, son las que no van a transar jamás con el statu scuo de las cosas. Las que se atreven a sub-vertir el orden de lo establecido. Son las conflictivas, las desagradecidas, las exageradas, las insatisfechas, las amargadas… (como le decía un hombre a su mujer). El reto ciertamente es un problema personal, pero también es un problema de otras mujeres y hombres. Es, sobre todo, un problema del Estado, pues todo lo personal es político. Si el cambio de paradigma no traspasa las pareces de casa, todo quedará en lo doméstico. Aunque, ciertamente, me daría por satisfecha si llegara al menos a este ámbito.

    Por otra parte, estoy de acuerdo en que hemos de combatir y reflexionar sobre ese estado de pseudo-bienestar para las mujeres. Agregaría, tenemos que ayudar a desenmascarar dicho estado, pero en las actitudes y acciones concretas del día a día. Y considerar que por esa lucha se nos promete la vida eterna, pero YA TAMBIÉN el ciento por uno AQUÍ en la tierra.

  • #3

    Teresa del Pilar (domingo, 09 enero 2011 06:31)

    statu scuo, debe decir: Statu quo

  • #4

    Claudia Guzmán (miércoles, 16 febrero 2011 07:58)

    Hola Maria Esther, tu reflexión me ha hecho pensar en las nuevas masculinidades, en que todo este ejercicio del feminismo sea también una buena noticia para la construcción de una masculinidad diferente, basada en la alteridad, la diferencia y la equidad. Ya pronto reflexionaremos sobre esa otra dimensión.