Un, dos, tres, calabaza

En la tercera parte del texto de Marcela Lagarde, “Autonomía como alternativa concreta al poder de dominio y dependencia” se revisan los prejuicios que alimentan la no-autonomía de las mujeres y el eficaz mecanismo que los mantiene.

Considero que una buena forma de desenmascararlos consiste en participar en una comunidad de diálogo, que presupone voluntad de las partes para dialogar. Esto difiere de los semi-diálogos en los que nos enfrascamos empeñadas/os en tener la razón, cada argumento del otro/a debe ser superado con el propio, resulta casi inútil participar en esas cansadas discusiones, pues no tiene mucho caso dar una opinión que no será escuchada, esto sigue siendo una forma de dominación.

Muy distinto me sucede cuando participo en una comunidad de diálogo en la que el objetivo no es tener la razón, sino construir, aprender, encontrar juntos nuevos conocimientos a partir de evidencias y argumentos sólidos pero no absolutos. Para mí la alternativa al poder de dominio y dependencia tiene mucho que ver con la posibilidad de este tipo de diálogo que conocí mejor al tener contacto con el programa de Filosofía para Niños/as, desde entonces creo en el diálogo más profundamente y he visto que es posible construir conceptos y sentido a partir de lo que cada uno/a aporta. En este tipo de diálogo hay autonomía pero también interdependencia.

En estas comunidades y en todo espacio público es importante como propone Amelia Valcárcel cuidar “la equifonía”. Hace un año estaba en un grupo universitario en el que había pocos varones y me impresionaba que cuando ellos tomaban la palabra el grupo hacía silencio para escucharles de una forma que no sucedía con las mujeres. En los grupos de jóvenes y adolescentes he visto cómo muchas veces se pide un representante por equipo, aunque sean mayoría mujeres se elije a un varón y a veces los cuidamos mucho más que a las mujeres, lo que me hace pensar en lo mucho que falta para lograr una cultura democrática real, no sólo en el ejercicio del voto o en cubrir las cuotas de mujeres en puestos importantes sino en la conciencia de igualdad, hasta en la toma de la palabra cotidianamente.

En el artículo se nos llama a “enfrentar estratégicamente la pobreza de género de las mujeres”, “estratégicamente, incluye acciones locales y globales. ¿Por qué la migración ahora es en mayor porcentaje femenina? ¿En qué trabajan las mujeres inmigrantes? Muchas cuidan niños mientras sus niños son cuidados por las abuelas, cuidan ancianos mientras sus ancianos son cuidados por otras mujeres, cuidan a cambio de un dinero que enviarán para que su familia esté cuidada. Es un gran reto que no podemos enfrentar eficazmente desde una visión sólo local.

Dice Marcela Lagarde que solemos criticarnos demasiado entre mujeres y es verdad, pero hay críticas necesarias y no estar de acuerdo no significa enemistad ni descalificación. En este sentido hay algunos puntos en los que no coincido como cuando critica las dinámicas de “hablar con tu niña” ya que quizás está generalizando algunas experiencias que infantilizan dejando de lado otras dinámicas que lo que buscan es lo contrario, escuchar para poder soltar, dar para no vivir respondiendo inconscientemente a los reclamos infantiles.

Quiero compartir una imagen que escuché hace una semana a Dolores Aleixandre que viene a ilustrar cómo se da la misoginia especialmente en el campo de los estudios teológicos. Nos hizo pensar en el juego del “escondite inglés” (en mi tierra “un dos tres calabaza”) que consiste en avanzar a la meta mientras la persona que dirige se da la vuelta, si alguno/a es sorprendida/o “moviéndose” es descalificada del juego. Ella equipara con humor, este juego con la dinámica que se da cuando una teóloga trata de avanzar, ¡más le vale no ser vista!

 

Hasta aquí mi reflexión un saludo!!

Mónica Robledo

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Comentarios: 4
  • #1

    Nancy Olaya Monsalve (miércoles, 16 febrero 2011 15:20)

    Mónica, me encanta tu artículo, escribiré mi comentario luego. Un abrazo.

  • #2

    Teresa del Pilar (sábado, 19 febrero 2011 14:35)

    Hola Mónica. Sólo quiero retomar el punto que hablas sobre la equifonía. Me parece fundamental. Equifonía implica ruptura de las tradiciones, del poder tradicional. Estar investidas de poder para tener voz. Poder hablar con asertividad, con serenidad, con firmeza, con autoridad, en voz alta. Sólo de este modo se puede dar un diálogo simétrico entre los géneros. Sin embargo, cuán diferente es lo que sucede en la realidad cotidiana. Es increíble cómo la mayoría de los varones se las ingenian para impedir este espacio equifónico, en igualdad de condiciones. Y más aún cuando sienten a la mujer como una amenaza a su poder. Mientras la mujer sea sumisa, servil, no crítica, “inferior” a ellos, todo marcha sobre rieles, pero cuando perciben lo contrario es cuando sobreviene todo tipo marginación y hasta de persecución. Esta es la verdadera realidad que nos toca vivir.

  • #3

    Nancy Olaya Monsalve (viernes, 18 marzo 2011 07:31)

    Hola Mónica, por fin puedo comentar tu escrito. Resaltas el valor del diálogo verdadero e igualitario. Describes muy bien lo que pasa cuando una mujer en asamblea toma la palabra, o cuando los colectivos están eligiendo sus representantes. En la conferencia de religiosas/os de Colombía, el único varón fue elegido presidente y ni siquiera asiste a las reuniones, que patético!!!

    Hasta hace muy poco, me impresionaba como admirábamos, respetábamos, casi idolatrábamos a los sacerdotes y/o religiosos que venían a nuestras casas a darnos los retiros espirituales. Poco a poco, no sin mucha resistencia, fuimos admitiendo la voz de una mujer, su enseñanza, su método, su sensibilidad en estos espacios, aunque se nota en algunas de nosotras cierta nostalgia por aquellos santos varones...

    Gracias por tu reflexión tan aterrizada. Nos haces pensar y reaccionar. Un abrazo.

  • #4

    Claudia Guzmán (lunes, 21 marzo 2011 16:25)

    Me gusta tu aporte sobre el diálogo, sobre todo cuando en él no actúa el conocimiento como un instrumento de poder, ni mucho menos el rol que se desempeña. Viene a ser esta dinámica una poderosa herramienta sobre todo en el campo pedagógico, construir a través del diálogo. Muchas gracias por tu escrito