La construcción de los sujetos

Las mujeres llevamos cincuenta años planteando que hemos sido invisibilizadas como sujetos históricos y sobre visibilizadas como cuerpo para otros. Es importante cambiar esta concepción de la mujer y para ello es necesario ser conscientes de que las representaciones de la mujer, no son naturales sino que tenemos que construirlas, aprendiendo a realizarlo en forma colectiva.

 

Es fundamental para la vida de la mujer, darse cuenta que todavía en el siglo XXI, no tenemos las condiciones en igualdad, para construir discursos, porque siempre han existido los imaginarios: desde este punto de vista, quise analizar, qué peso tiene la representación que la mujer hace frente a la propuesta de cómo “construir sujetos” Se nos dice que el sujeto es siempre una construcción de la democracia y afirma: que la propuesta feminista , no consiste que en aquellos o aquellas que se conviertan en sujetos adquieran características que dominan. Convertirse en sujeto es siempre una construcción que comprende múltiples procesos, por ello veo, que vale la pena seguir apostándole a Marcela Lagarde.

 

El segundo aspecto, señalado por Touraine, afirma que la construcción del sujeto es la construcción de la individualidad, este principio, es el llamado a formar personas actoras de la propia vida.

 

Quiero hacerles partícipes de mis conclusiones elaboradas a lo largo de esta lectura, donde el lenguaje de la estructura feminista me pone alerta al llamado de la “auto identidad” lo cual conlleva a un proceso como gestoras de la propia vida. Ya que de alguna manera se ha dicho que somos libres, pero en realidad, no hemos logrado serlo. He podido darme cuenta, que ser autora de la propia vida, significa tener recursos para comprenderla desde otra dimensión   que requiere una correspondencia filosófica entre lo que queremos alcanzar y los recursos que tenemos para reinterpretar la vida. Hoy se hace necesario este procedimiento de darnos cuenta y saber valorarnos como mujeres que necesita el mundo actual; ahondando cada día en estos procesos e interrogándonos acerca de qué nos está pasando, que juicios nos han ayudado a construir lo que somos y cuales no nos han dejado ser lo que queremos y desmontarlos de una forma contundente.

 

La lectura del feminismo, hace una convocación a realizar un análisis sobre las dimensiones de la vida y no sólo en la vida privada de la mujer, sino un despertar para afirmarse en ese mundo de la cultura feminista, tan fundamental para la preparación de la mujer en los distintos campos de la vida: económico, político, social, e integrar con una mirada crítica unos parámetros firmes, que ayuden a resolver lo que parece imposible.

 

Es también, un llamado a despertar ciertos estereotipos que han marcado la vida de la mujer, ya que en ocasiones nos creemos que tenemos que ser madres todopoderosas, desde cualquier punto de vista y se puede caer en el riesgo de no saber cuidar de nosotras mismas y muchas veces sentir frustraciones en la vida, se necesita formar mujeres en el auto cuidado y saber defender nuestros intereses para saber estar en el centro de nuestras propias vidas.

 

Me sorprende ver la diversidad de mitos que hay en la formación de la mujer y he venido observando, que la mujer no está hecha para estar sola. Existen un sinnúmero de fetiches que hay que desmontar en esta cultura feminista de la mujer. Marcela, me ha ido reafirmando en la necesidad de dejar el pasado, para lograr ser personas autónomas.

 

Es importante dar a conocer a las nuevas generaciones el que no se puede continuar con esa herencia patriarcal. Hay que aprender a desmontar la lealtad que tenemos a todo lo que se nos ha comunicado. Según Marcela, deconstruir para empezar a construir, enmarcando desde esa visión crítica de la propia cultura el despertar a algo nuevo en cuanto ideas, valores, etc. abriéndonos a una concepción feminista de género, nada fácil pero tampoco imposible, desde nuestra realidad.

 

Ana Lucia Cruz

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Mónica Robledo (martes, 01 marzo 2011 06:30)

    Me hiciste recordar un artículo que cuestionaba por qué cuando una mujer destaca en algún aspecto que no es deseable, se le reconoce pero se acompaña de un comentario sobre su belleza o no belleza, por ejemplo. Qué buen discurso dió la diputada y además muy guapa... ¿Por qué no reconocer el discurso simplemente? ¿Qué significa el añadido?
    Gracias por compartir la necesidad de visibilizar otros aspectos de la vida de mujeres (y hombres).

  • #2

    Claudia Guzmán (martes, 15 marzo 2011 09:00)

    las tradiciones recibidas culturalmente tienen un poder muy grande. Cribar los prejuicios que cada una tiene y saber relativizar su aparente sabiduría omnisciente nos ayudarían a desmontar las maneras tan fijas en que concebimos la realidad. Gracias por tu escrito

  • #3

    Nancy Olaya Monsalve (sábado, 19 marzo 2011 19:37)

    Si Lucía, completamente de acuerdo contigo, debemos acompañar a las nuevas generaciones en su proceso de proponer nuevas miradas, nuevas narraciones, nuevas representaciones.

    Al leerte me acordé de Teresa de Jesús. En un trabajo que estoy haciendo sobre su narración, dijimos que ella se arriesgo a plantear una mirada alternativa sobre la mujer. Mira la época en la que vivió, sin embargo, con sus recursos y con las pocas posibilidades que le dio la sociedad de su época, narro de manera distinta y visibilizó otras voces, otros imágenes de lo femenino. Bendita Teresa!!!

  • #4

    Teresa del Pilar (lunes, 04 abril 2011 13:52)

    Gracias, Ana Lucía por tu compartir. Ciertamente es importante la construcción de los/as sujetos, en oposición a objetos. Pero yo diría que es más necesaria aún la construcción de personas. El problema es que la categoría de sujeto concibe al ser humano como un YO, el cual no llega a la noción de persona con todo el matiz y riqueza de este concepto. De ahí que, entre otros motivos, más que hablar de sujeto, yo hablaría la construcción de la persona. Desde el punto de vista filosófico esta noción es mucho más completa.

    De todos modos, la idea está, de algún modo, señalada cuando dices (mencionando a Lagarde) que Touraine afirma que la construcción del sujeto es la construcción de la individualidad. Principio llamado a formar personas actoras de la propia vida.

    Esto parece una mera sutileza teórica, pero es que los marcos teóricos configuran las prácticas y viceversa.