La costumbre de actuar según el prejuicio

M. Lagarde nos coloca en su escrito varios ejemplos en los que se evidencian los prejuicios que se tiene hacia todo lo que implique diversidad, casi que el prejuicio se constituye en una defensa para enfrentar los diverso, lo desconocido, lo disidente.

Lo curioso es que en nuestra individualidad todas somos diferentes por lo tanto ejercemos el prejuicio hacia otras, pero también lo sufrimos en carne propia, en algún momento de la vida.

Una de las manifestaciones de estas creencias inconscientes son los comentarios descalificadores, sin embargo hay otra que en mi opinión se convierte en costumbre y es la de opinar sobre las maneras en las que las y los demás construyen su vida y toman sus decisiones.

Lagarde menciona otra manera de expresión benévola del prejuicio en el consejo no pedido, pero también está el de los comentarios con terceras personas sobre la vida de otras personas, lo que nos parece que deberían hacer en asuntos que ni siquiera incumben a ninguna-o de quienes lo comentan.

Detrás de todo ello creo que se escoden de nuevo el miedo a lo diferente y que se sale del esquema aprendido e interiorizado.

Otra reflexión que he tenido al abordar el texto tiene relación con lo que en la cultura religiosa a la cual pertenezco se considera “pastoral”. La mera palabra pastoral me cuestiona por la connotación que tiene detrás de dirigir, de pretender saber lo que es bueno para quien se dirige, es decir toda una connotación de poder y jerarquía; esto sin mencionar las actitudes que se le atribuyen a quien debe dejarse dirigir con la resonancia de la pasividad y obediencia por la imagen de la oveja o el cordero. Así, en quienes lideran trabajos de pastoral se considera una virtud dar consejos, vigilar, opinar y decir lo que es mejor para tal o cual persona. Este tema del pastoreo ya fue abordado por Michel de Foucault en una conferencia titulada “sexualidad y poder” y al hacer mi reflexión sobre el texto de Lagarde me pareció pertinente hacer la relación.

Finalmente quiero decir que el texto me ha cuestionado en su totalidad, algo de ello lo he compartido en este blog; otros aspectos todavía me resuenan y me encuentro en fase de síntesis, pero es innegable que el aporte de Lagarde es valioso como herramienta de reflexión sobre mi autonomía en el estilo de vida que he escogido.

 

Claudia Guzmán 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Nancy Olaya Monsalve (viernes, 18 marzo 2011)

    ¿Sabes? creo que este miedo a la diversidad, tiene muchas razones, una de ellas es nuestra idea de Dios y por lo tanto de ser humano.

    Ahora recuerdo que en una reunión de mujeres oramos con Gn 38,1-6 y con Rut 1,1-4. Y nos sorprendimos por la forma como actúa Dios. Nuestro Dios Madre/Padre quiere el MESTIZAJE, contra la tradición sacerdotal y patriarcal. Desde el comienzo la Biblia describe una MEZCLA PERMANENTE, un intercambio continuo. En estos pasajes, lo que caracterizó a los hijos de Jacob fue el acercamiento a lo extranjero, la superación de las fronteras, el derribo de las cercas y la mirada más allá.

    Y lo que pasa en el ámbito simbólico religioso pasa en el ámbito relacional concreto. Descalificamos y delegitimamos como lo haría ese Dios segregador y excluyente que en algún momento desdichado de nuestra historia, aprendimos.

  • #2

    Teresa del Pilar (viernes, 25 marzo 2011 12:38)

    Claudia, me parece muy cierto eso de que detrás de los prejuicios está el miedo a lo diferente. Y me pregunto, ¿qué tendrá lo diferente? Supongo que antes ello cada cual sentirá una motivación peculiar, pero lo cierto es que, casi siempre, lo nuevo, lo diverso... nos causa miedo. Darse cuenta de ello y encararlo positivamente sería una posibilidad saludable.
    GRACIAS POR EL COMPARTIR.