¡La tierra prometida!!!

 

 

Por aquí voy llegando a este espacio, para todas mi saludo amoroso.

 

Ha sido una interesante experiencia para mí, la lectura de Marcela Lagarde, agradezco profundamente a Nancy por su persistencia conmigo. Desde hace varios años había escuchado nombrar a esta mujer mexicana feminista, pero no me había acercado a su pensamiento y prácticas.

 

De mí quiero contarles que soy bogotana, hija única, siempre viví sola con mi mamá, amo el trabajo con la gente de las comunidades, desde lo más sencillo compartir la vida, esto me hace profundamente feliz.

 

Desde el año 2005 inicié procesos de trabajo con mujeres, ha sido una experiencia maravillosa que me ha enriquecido hermosamente.

 

Actualmente trabajo en Soacha, lugar que he disfrutado y me he gozado al máximo, acompaño un proceso con mujeres del grupo “Mujeres Dejando Huellas”, también realizo un voluntariado desde hace tres años en el Barrio Santafé con Mujeres en ejercicio de prostitución.

 

La primera sensación que experimenté al ir leyendo el libro fue: esto es prácticamente algo imposible de lograr, será que lo veré algún día en mí, en las mujeres con las que comparto mi camino, o me pasará como a Moisés que no pudo ver la Tierra Prometida.

 

Luego surgen mis preguntas al pensar en las mujeres con las que trabajo: ¿cuál es el proceso que se debe hacer para lograr la autonomía?

A esta pregunta respondo: en primer lugar debe ser muy bien pensado, quienes hemos trabajado con comunidades, con las mejores intenciones, desafortunadamente en muchos casos hemos hecho demasiado daño; me preocupo en muchas ocasiones en poner más cargas a las mujeres de las ya pesadísimas que llevan por no saber plantear de manera adecuada, asertiva un proceso.

 

El ejercicio que realizo con los grupos con los que he trabajado es en un primer momento de diagnóstico de las necesidades, inquietudes, sueños y a partir de ahí se elaboran las propuestas de Itinerarios, mi pregunta ahora es: si las mujeres no sienten esta necesidad de autonomía en este momento de su vida, ¿debo yo crear esa necesidad?, si yo creo la necesidad y esto no es una opción personal profunda ¿llegarán hasta el final?, se podrán sostener a pesar de todas las dificultades, tropiezos, luchas que deban asumir, ¿será tan atractiva la manera cómo lo podamos ir haciendo que se entregarán al proceso y lo haremos entre todas?

 

De otra parte, considero que son procesos de largo aliento que requieren acompañamiento permanente, muchos esfuerzos grandes han quedado a medias por falta de estar ahí, esto lógicamente sin crear dependencias, porque ahí si iría en contra de lo que se quiere que es precisamente la Autonomía.

 

Por otro lado, constato que son varios los niveles de intervención que se requieren para conseguir la Autonomía, porque no solo es un trabajo de mujeres con mujeres, para mujeres, es un trabajo que implica múltiples instancias: lo personal, lo familiar, lo social, lo cultural, lo político, involucrar igualmente múltiples actores: los hombres, las instituciones, los medios de comunicación, las entidades gubernamentales.

 

Por otra parte en nuestra sociedad encuentro una influencia gigantesca del denominado cuarto poder que son los medios de comunicación social y este hueso es duro de roer, aunque reconozco que ya algunos periodistas y medios alternativos están poniendo estos temas sobre el tapete, pero ahí también queda mucha tela por cortar.

 

Otro aspecto que he encontrado en mi práctica es la utilización del lenguaje inclusivo, especialmente como nos ha costado hacerlo, porque la ridiculización a la que hemos estado sometidas ha sido toda una lucha, recuerdo cuando trabaje en la Conferencia Episcopal, empezar a pronunciar la palabra “laica” todas las burlas y risas que produjo en mis compañeros y peor aún en mis compañeras; la utilización de la palabra “una” también la recuerdo porque la única a quien siempre la escuchaba decirlo era el personaje de Josefa Chivatá, empleada de servicio doméstico que interpreto Maru Yamayusa en la comedia “Dejémonos de Vainas”

 

Algo adicional que deseo comentar es que desde hace varios años cuando empecé a trabajar el tema de género con los grupos de mujeres, siempre he tenido de fondo, me ha acompañado el texto de Rm. 12, 2 “Transfórmense por medio de la renovación de su mente…”

 

Finalmente llegan a mi mente muchas canciones que nos recalcan todo el día, todos los días la dependencia, muchas veces quizás las cantamos o las hemos cantado, han escuchado una de Juanes que se llama “Nada valgo sin tu amor” dice: “ porque nada valgo, porque nada tengo, sino tengo lo mejor tu amor y compañía en mi corazón. Me siento débil cuando estoy sin ti y me hago fuerte cuando estás aquí, sin ti yo ya no sé qué es vivir, mi vida es un túnel sin tu amor, quiero pasar más tiempo junto a ti…, allí hay otro campo para trabajar, que creo debe ser el Análisis Crítico.

 

De otra parte conozco un trabajo musical muy interesante de un grupo de ocho mujeres costarricenses que nació en el año 1991 “Claroscuro”, ellas han vivido un proceso feminista desde la música. Su propósito es que la producción e interpretación tengan un carácter formativo, representativo y reinvidicador de la cotidianidad de las mujeres en sus múltiples expresiones.

 

Aquí seguiremos en contacto, gracias por este espacio que nos permite darnos a conocer, descubrir y profundizar pensamientos de otras y otros, formarnos, compartir sabidurías y seguir caminando aún cuando parezca que no veremos la Tierra Prometida!!!

 

Rosa Emma Carrión

 

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Comentarios: 6
  • #1

    Nancy Olaya Monsalve (domingo, 03 abril 2011)

    Rosa, he disfrutado mucho tu escrito. Ya eres "nosotras" y estoy muy contenta con ello. Las preguntas que te haces son las mismas que de alguna manera nos hacemos nosotras, no solo en el trabajo con comunidades, sino en nuestro propio proceso. Pero ahí vamos, poco a poco, tomando postura, haciendo pequeños gestos autonómicos, mudando formas de pensar, sentir, actuar...

    Esa tierra prometida está aún lejos, es verdad, pero la VISIÓN de su figura nos ayuda a caminar ¿recuerdas quien dijo eso? Andemos y dancemos mirando la tierra prometida!!! Gracias por compartir.

  • #2

    Blanca Camacho Sandoval (martes, 05 abril 2011 17:21)

    Rosa Emma que rico escuchar tu corazón y tu vivencia, ahí esta tu tesoro y la luz para las preguntas que haces que también, por supuesto, muchas veces han sido mis propias preguntas ... Cuando hablas de la tierra prometida, me haces pensar también en ese texto en Mateo 6:19-21 que dice: "no os hagáis tesoros en la tierra... haceos tesoros en el cielo... porque donde quiera que este tu tesoro allí estará tu corazón" El texto en un principio puede ser confuso y contradictorio ¿en el cielo? pero si estoy en la ¿tierra?... ¿qué significa atesorar?... Mi trabajo con las comunidades me ha mostró el cielo que está en la vida de las personas que las habitan, no en su condición política, social, económica, los tesoros muchas veces los fuimos descubriendo al trabaja; toma tiempo, dedicación, esfuerzo, constancia, es decir hay que madurar, hay que caminar para conocer el tiempo, las necesidades, las diferentes instancias como bien lo mencionas y desde ese lugar, acompañar procesos de autonomía....

    gracias por tu nutricia reflexión

  • #3

    Claudia (martes, 05 abril 2011 19:50)

    Gracias Rosa Emma por tu escrito. Me resuena aquello de la renovación de la mente. Una vez Nancy nos dijo en algún taller que pensábamos en imágenes. Como profesora para mi ese dato fue esperanzador porque me dije "se trata entonces de acompañar a construir otras imágenes, más sencillo que cambiar premisas, ideas, etc". Las imágenes, metáforas, palabras, evocaciones, han sido recursos que siempre he intentado utilizar desde entonces para "renovar la mente", además permiten el debate, la discusión, el consenso. ¿Cuáles son las imágenes de la autonomía para nosotras, para nuestros grupos? Hasta otra oportunidad

  • #4

    Rosa Emma (martes, 05 abril 2011 21:30)

    Hola Querida Blanquita muchisimas gracias por tu comentario.

    Me parece muy hermoso esto que dices que el cielo está en la vida de todas estas personas, eso es maravilloso...

  • #5

    Teresa del Pilar (domingo, 08 mayo 2011 21:27)

    Hola Rosa Emma: agradezco tu compartir experiencial.

    Voy a retomar algunas cuestiones puntuales que me han tocado. Tú preguntas: “¿si las mujeres no sienten la necesidad de autonomía en este momento de su vida, ¿debo yo crear esa necesidad?, ¿si yo creo la necesidad y esto no es una opción personal profunda, llegarán hasta el final?

    A mi juicio, son cuestionamientos que a todas se nos hacen presente con relativa frecuencia. Y su relevancia no es menuda, pues rosa con la cuestión ética. Con todo, pienso que hay que partir de sus experiencias, escucharlas y conducirlas pedagógicamente hacia aquello que anhelan de modo tal vez incipiente o intuitivo. Pero que en definitiva, son deseos tácitos que buscan emerger. En este caso, se trata de ayudar a dar a luz esas ideas, de ser parteras e intérpretes del nuevo ser que pugna veladamente por salir a luz.

    Yo trabajo con grupos diversos grupos de varones, por lo general, muy reacios al tema género. Me he encontrado con reacciones hostiles y agresivas, pero también me he sorprendido con actitudes de apertura y receptividad. Normalmente, trato de respetar los procesos e ir conduciéndolos conforme a sus experiencias, expectativas y posibilidades. Los silencios también son provocativos y crean mucha curiosidad. A veces son más decidores. ¡Yo los utilizo como recurso, y funciona!

    Asimismo, comparto contigo la idea de partir de lo que dice San Pablo sobre la renovación de la mente, pues se trata realmente de descolonizar la mente. En este sentido, las canciones son un buen ámbito para realizar el análisis crítico y la deconstrucción patriarcal.

  • #6

    Rosa Emma (lunes, 23 mayo 2011 04:08)

    Hola!!! Muchas Gracias por tus comentarios me parecen super interesantes: "ayudar a dar a luz, ser parteras! me gusta; "los silencios son provocativos" creo que debo valorarlos, nunca lo había pensado, aún menos como posibles puntos de partida para tomar una decisión, "descolonizar la mente" esta expresión tiene mucho sentido, también me gusta.