Así Aprendimos

Uno de los puntos que más me cuestiona del documento “Así aprendimos a ser hombres” es la afirmación de que para que el sistema de la masculinidad hegemónica funcione debe darse una educación paralela a las niñas y a las mujeres. No quisiera caer en el cliché que dice que somos las mujeres las que formamos a los varones y que por consiguiente somos las víctimas de la desgracia que labramos nosotras mismas; sino más bien hacer un momento de reflexión sobre los cómos (creo que son varios) aprendimos a ser mujeres.

 

La reflexión que sea necesario hacer tanto con hombres como con mujeres es urgente, escribo esto en un día en el que uno de los titulares del periódico de mayor circulación en mi país (El Tiempo) afirma que el 40% de los homicidios de mujeres son cometidos por su pareja. Eso sin contar las lesiones personales y otro tipo de abusos que muchas veces no son denunciados por las propias víctimas, porque se considera que estas cosas corresponden a los ámbitos privados.

 

Veo hoy en los círculos que me desenvuelvo que las formas de machismo clásico han sido matizadas con lo que menciona en la cartilla como “machismo invisible”, los chistes descalificadores sobre lo emocional, afectivo, adjudicado sólo a las mujeres y tenido por secundario, prescindible y hasta peligros para el desarrollo de la persona.

Recuerdo una celebración del 8 de marzo, en la que los varones del lugar donde me encontraba trajeron como homenaje unos mariachis. Una de las canciones que todas y todos coreaban fue “Pero sigo siendo el rey”, la consideré contradictoria y lo comenté sólo con algunas personas porque no quise entrar en polémicas, pero me hizo notar cuán ambiguas pueden ser este tipo de celebraciones de “homenaje a la mujer”, además con “Mujer” en singular y no con el reconocimiento y la inclusión que hay de las distintas formas de ser mujeres, como las habrá de ser hombres.

 

Ejercicios de reflexión crítica en los que las niñas y las mujeres pensemos en situaciones cotidianas en las que se ponen en juego las posturas, los marcos de sentido que realmente nos mueven a la hora de actuar y comportarnos. Siempre en estos ejercicios es necesario el referente teórico, en relación a ello otro de los aspectos que valoro en la cartilla es que frecuentemente remiten a los autores y estudios científicos que sustentan su contenido, sin embargo con una capacidad de colocarlos en lenguaje sencillo y accesible desde la ejemplificación de situaciones cotidianas.

 

¿Cómo aprendí a ser mujer? ¿Qué se me permitió y qué no? Como educadora ¿Qué espero yo de una niña, joven o adulta desde el género? Son preguntas que me quedan para la reflexión sabiendo que paralelamente a ellas debo tener unos imaginarios que correspondan al arquetipo masculino.

 

Un saludo a todas y todos en el blog.

 

Claudia Guzmán 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Rosa Emma (domingo, 17 abril 2011 19:57)

    Hola Claudia

    Con respecto a la inquietud que planteas al inicio, he vivido la experiencia en muchos grupos de mujeres que se culpabilizan por ser ellas igual o más machistas que los hombres, lo que pienso es que todos y todas somos producto de una cultura que nos ha marcado de una forma muy profunda.

    Recuerdo a una mujer venezolana que nos contaba como para ella era increíble que siendo una feminista de muchos años, aún conservara la costumbre -cuando iban su hija y su yerno a comer a su casa- servírle a él primero.

    Por ello creo que el trabajo que se debe hacer requiere mucha conciencia y profundidad, como también estar permanentemente atentas a nuestros pensameientos, actitudes porque seguimos reproduciendo esta cultura.

  • #2

    Nancy Olaya Monsalve (martes, 19 abril 2011 21:17)

    Claudi, conoces algunos libros de Maureen Murdock, ella nos hace caer en la cuenta de lo bien que hemos sido educadas desde la cultura patriarcal. "Somos hijas del padre", leíste ese libro ¿verdad?

    Yo leí su otro libro que se llama "Ser Mujer, un viaje heroico". Ella propone el camino para re-significar y re-fundar las relaciones de género desde la vuelta a lo femenino; LO FEMENINO ES EL LUGAR DONDE TODAS Y TODOS VOLVEMOS... en el caso de la mujer, lo que debemos hacer es tomar consciencia de que nosotras mismas somos el lugar donde debemos llegar... ¿qué hermoso verdad? Esa es otra clave pedagógica y educativa... Me gusto mucho tu reflexión, un abrazo.