Pocas palabras

 

Me había topado ya con el texto de Elizabeth cuando estaba estudiando, volver a hacerlo fue como reencontrarme con un buen sabor y darme cuenta de cuánto me habían marcado algunas de sus reflexiones, de hecho en este blog hice algún comentario sobre las imágenes masculinas de Dios que colonizan nuestros espacios. Imágenes que muchas veces tienen que ver con una forma de relacionarnos no desde la reciprocidad sino desde el dominio.

El camino que la autora marca para la transformación de la teología en diálogo con el feminismo, pasa por la tarea de encontrar formas correctas de dirigirnos a D**s, no es un camino simple, no se trata de convertir a una de las tres personas en femenina presentando una visión dualista de la divinidad. Tampoco se trata de inyectar atributos considerados femeninos a la Trinidad, porque podemos atribuirle sólo aquellos que consideramos femeninos en nuestra cultura o exaltar sólo los rasgos que nos parecen santos (como virgen o madre). Se trata entonces de buscar, de rescatar todo símbolo que tienda a mostrar a D**s manifestado en una imagen femenina y que sirva para enriquecernos a todos y todas.

Mi sensación es que a veces me quedo sin palabras, pero prefiero quedarme en silencio que seguir pronunciando nombres que no me ayuden. Me conformo con algunos que surgen… a Ti, Tú, en Quien todo existe… es como el momento de salir de la cueva y ver que no está en el trueno, ni en el viento o la violencia, sino en la suave brisa.

También me gusta al escuchar a otras/os hablar de su experiencia de D**s y compartir la mía,  descubrir en nuestras tímidas narraciones las imágenes que necesitamos para seguir buscando. Imágenes que se romperán una y otra vez, pero sin las cuales no podemos seguir andando. 

 

Mónica R

 

Reflexión a partir de los dos primeros capítulos del libro Elizabeth Johnson (1992) La que es.

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Nancy Olaya Monsalve (domingo, 29 mayo 2011 12:33)

    Hola Mónica!!! Qué rico volver a leerte y recibir ese compartir tuyo desde el fondo, con plena sinceridad y autenticidad.

    A mi me pasa que, desde hace un buen tiempo, ya no puedo seguir relacionándome con un dios rey, padre de todo, omnipotente y jerárquico... estoy en el proceso de resignificar-LO y resignificar-ME a mi misma.

    Cuando hemos acentuado tanto una dimensión, siento que debemos colocarnos en la opuesta para luego hacer la síntesis e integración. Me siento así, encontrandome con la DIOSA y la MADRE... y no deseo por nada, apurar el paso de la integración, quiero quedarme allí, dejarme llevar por la RUAH... sé que ella me guiará al lugar donde debemos estar...

    Gracias por tu compartir... te leo en twitter y me gusta lo que dices, opinas y sugieres. Un abrazo.

  • #2

    Rosa Emma (jueves, 02 junio 2011 06:26)

    Hola Mónica

    Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando afirmas que es preferible no seguir pronunciando nombres que no nos ayuden, yo desde el año 2008 decidi no seguir utilizando el término Señor para Dios, te confieso que no todo el tiempo lo logro, pero ahí voy...

    Gracias por tu escrito!

  • #3

    Claudia Guzmán (miércoles, 08 junio 2011 08:26)

    Cada mujer y hombre está en capacidad de expresar la plenitud de lo humano, por lo tanto de lo divino; será algo que tenemos que recordarnos y expresar sin miedos en los grupos en los que trabajamos o compartimos la fe. Tu escrito me hizo pensar cuántas veces se me ha roto la Imagen de Dios; ahora mismo hay algunos atributos que se me están rompiendo, que ya no puedo privilegiar como únicos, determinados. Gracias por tu escrito y lo que sugieres en él.