Lenguajes liberadores sobre Dios. "Definir experimentando..."

II Parte del libro LA QUE ES, de Elizabeth A. Johnson


Mientras leía esta segunda parte del libro, tomo conciencia de la trascendencia de este foro. Esto sí que es un misterio hecho vida, un aliento de la Ruah que nos impulsa a hacerlo y a hacerlo en grupo, en la misma línea universal y transformadora del Evangelio de Jesús, cada una desde un lugar distinto del mundo y desde una experiencia de vida diferente.


Un grupo de mujeres, y quizás algún hombre cuerdo que reflexionan junt@s y comparten su experiencia de Dios en una red trascendente, fortalecedora y transformadora. Me emocionó la idea de pensar que el cambio de mentalidades, de corazones y de cosmovisiones todavía puede ser posible. Nosotras sin duda, lo estamos haciendo. Y este sentimiento quería compartirlo con vosotras.


En esta ocasión, me quedo con esta afirmación extraída de la autora sobre la imposibilidad de cercar a Dios bajo ningún concepto conocido (la inaprehensibilidad divina) y sin embargo, cómo la experiencia del ser humano, y en este caso concreto, la experiencia nuestra de las mujeres, nos permite sentir esa trascendencia presente en nuestra cotidianidad.


Quería compartir con vosotras una anécdota que me ha sucedido estos días. Este verano está siendo un poco peculiar para mí, y muy intenso. Alguna de vosotras ya sabéis la razón. Lo cierto es que estoy haciendo coincidir los días de descanso con las semanas inmediatamente anteriores a la sesión de quimioterapia de mi pareja, y poder así disfrutar de algunos días antes del tratamiento que tanto le afectan después. El asunto: Nos habíamos ido a la otra punta del país. Conduciendo yo en esta ocasión casi tres mil kilómetros (algo impensable en otra época de mi vida) y he tenido la ocasión de conocer Asturias y el País Vasco (dos provincias del norte de España situadas a orillas del mar cantábrico y que si tenéis ocasión de visitar no dejéis de hacerlo). Pues bien, aquí he comprendido muchas de las ideas que la autora nos detallaba en su libro en esta ocasión.


Los paisajes del norte, su entorno es muy diferente al que yo estoy acostumbrada en Andalucía (situada al sur de España). Los paisajes hermosísimos, contrastan permanentemente con puertos de montaña verdes intensos, y cuando menos te lo esperas, aparece el mar abierto…y pensé. “Dios no puede reducirse sin duda a toda este belleza…pero tengo la seguridad de que está en ella”, de la misma forma que no puede reducirse a un reto de superación personal, pero no tengo ninguna duda de que también está en ella”. Y que me quedé con esa sensación de paz interior intensa, tan hermosa que no recordaba haberla tenido desde hacia tiempo en mis ratos de oración. Fue como un sentimiento asimilado, certero, pleno de la presencia de Dios en mi dia cotidiano, con todo lo hermoso y doloroso que recoge últimamente. Y lloré, pero de emoción. Por llegar a sentir con tanta intensidad esa paz suya en mi.


Había seleccionado muchas frases para compartir con vosotras en este foro, pero he comenzado a escribir y ha salido esto, así que las iré dejando para unirlas a las partes siguientes. Porque este libro es toda una continuidad. Me lo permitís ¿verdad? Ahora estoy recordando ese apartado referido a los diferentes nombres atribuidos a Dios que la autora relata en el capitulo titulado “Pluralidad de nombres”. Pero me pregunto ¿cuál de ellos le vendría bien para describir mi experiencia de Dios en estos días concretos? ¿Cómo nombrar una experiencia tan intensa, clara y liberadora al mismo tiempo? Coincido con el autor mencionado De Lubac al hablar de nuestra “pobreza de vocabulario” en este sentido.


Y me inclino a pensar que mas que nombrar a Dios, quizás tengamos que Experimentarle-sentirle. De la misma forma que es terriblemente complejo describir un sentimiento, pero no tenemos ninguna duda de su existencia, porque es tan nuestro y tan claro como evidente, pasa con ese sentir a Dios en nosotros. Os amo. Eso también lo tengo claro. Un abrazo sincero desde Sevilla (España).

 

MJ Rosillo.     

 

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Comentarios: 6
  • #1

    Nancy Olaya (viernes, 22 julio 2011 08:55)

    María José!!! Mmmm quería escribirte después, pero no me pude resistir a tu comentario, mejor, a tu compartir profundo, sincero y abierto, gracias!!!

    Me alegró mucho saber que tu y tu pareja se dieran ese regalo de viajar de la manera que lo hicieron. Por favor me la saludas.

    ¿Qué decirte? dan ganas de quedarse callada y solo re-leerte. Pero voy a decirte algo. Me encantó esa frase: Dios/a no puede reducirse a toda la belleza, autosuperación... pero sin duda ESTA EN ELLA, EN ELLO!!! Sin duda alguna es una auténtica experiencia de la inmanencia y la trascendencia de un Dios/a que se hace carne, historia, experiencia, sentimiento, cuerpo... Bendito/a sea!!! Un abrazo

  • #2

    Rosa Emma (miércoles, 03 agosto 2011 10:47)

    Hola María José

    Muchas Gracias por compartirnos de manera tan hermosa y profunda tu vivencia por estos días!

    Realmente hay momentos de nuestra vida en el que Dios(a) nos sorprende con experiencias maravillosas de su presencia, amor, ternura incomparables, en los momentos y lugares que menos lo esperábamos, o quizá lo que puede suceder es que logramos hacernos concientes.

    Es inevitable recordar aquel pasaje de I Reyes ... Dios estaba en la brisa acariciadora...

  • #3

    Mady (martes, 23 agosto 2011 11:58)

    Conozco la experiencia de Inmensa y callada Infinitud que cubre mi ser finito.
    Soy asturiana. Mis raices son ese verde y azul de la costa de Llanes donde uno "se siente orado" por la Belleza donde reposar.
    Me dejo encontrar en cada paso y brinco de gozo con cada forma de gloria prístima que nos habla al centro vital del Ser y tonifica.
    Lo trato de disfrutar tan sólo cuando tengo vacaciones. Vivo en una villa de Aragón a los pies del Moncayo.
    ¿Verdad que la Adoración está ahí, en el silencio verde y azul del horizonte?
    Me alegro que lo hayas descubierto.
    Ahora voy a descubrir yo ¿cómo podemos acercar y ofertar una vida de sencillez voluntaria, sostenible, al margen de las jerarquías?
    Si algo puede cambiar para l@s creyentes, será fuera de la iglesia como institución. Es lo más doloroso, no tener otro apoyo que la Confianza para seguir proyectando Espiritualidad sin cuño.
    Un saludo. Mady

  • #4

    Nakawé (martes, 23 agosto 2011 12:02)

    Mady, gracias por tu comentario y bienvenida siempre que quieras para leernos o unirte a nuestro blog con tu aporte y escrito personal. Un saludo

  • #5

    Nancy Olaya Monsalve (martes, 23 agosto 2011 14:03)

    Mady, me emocionaron tus palabras, tu poesía, tu forma de comunicar, gracias!!! Bien dices que eso es la adoración, que es una auténtica experiencia de lo trascendente y la trascendencia...

    La jerarquía eclesial o cualquier otra, no nos puede arrebatar esto, no lo permitiremos... que se queden ellos con esa imagen de Dios empinada en los cielos, ausente de la creación... allí late El, Ella... y nos hace mejores!!!

  • #6

    Mónica Robledo (sábado, 10 septiembre 2011 14:01)

    Gracias por compartir tu experiencia, con ese contraste de emociones y experiencias. Ojalá que todo vaya bien con el tratamiento. Un abrazo!